Posted by : Ignis Fatuus lunes, 18 de agosto de 2014

¡Buenas noches alcahuetes y cabronas! Finalmente arribé de las altas y frondosas cumbres del gran Perú para volver al trabajo -o chamba como dicen por allá-. Hubo un momento en que, perdido en la mitad de la sierra, sentí nostalgia por volver a casa, ya saben, ver el rostro casi olvidado de mis amigos, mi familia, mi perro y… ¿A quién engaño? ¡Jodanse todos! Lo que en verdad quería hacer era ponerme al día en el hermoso y sensual volumen de capítulos de mis series que me esperaba en casa ¿Felicidad? Nunca estuve tan cerca del cielo. Partamos con el primer maratón: ¡RWBY!


            Bueno tenemos tres capítulos nuevos, y lamentablemente la trama no avanzó mucho ni tuvimos una cuota suficiente de alucinantes peleas como esperé, es decir: ¡Una mierda! Me voy dos semanas y me doy cuenta que el mundo no avanza sin mi ¡Banda de ineptos! Si no hubiese sido por el buen humor de algunas escenas, el segundo y tercer episodio podrían definirse como una absoluta pérdida de tiempo.

            ¿De qué ha tratado entonces? Nuestros protagonistas siguen disfrutando el principio de semestres -bueno bueno joder, es una escuela ¿No? ¿Qué esperaban?-. Mientras tanto, los villanos liderados por Cindel (la sensual hechicera de fuego) se van organizando para el gran golpe-revolución de la temporada.
           
            En realidad ocurren pocas cosas durante los primeros dos episodios, salvo una interesante conversación entre Ozpin (director de la escuela de cazadores) y Ironwood (líder militar de la academia de Atlas) en que el primero trata de convencer al segundo que mantenga las apariencias de paz para no alarmar a la gente común y a sus estudiantes. Paralelamente, el team RWBY decide abandonar su actitud pasiva para enfocarse en averiguar cuál será el siguiente paso de la facción de Cindel y White Fang (grupo de faunos rebeldes contra el gobierno).

Es como una versión Kawai de Game of Thrones.
Me parece que el problema de estos episodios fue que se enfocaron en tratar de desarrollar la trama y llenar algunos vacíos contextuales con el objeto de darle peso emocional a las escenas que van a venir. Sin embargo, el resultado no fue muy satisfactorio y eso que dedicaron dos episodios completos a elaborar el ambiente “calm before the storm”. Me aburrí, salvo por unas geniales escenas del team RWBY jugando un juego de mesa que combinaba Yu-Gi-Oh! con Risk.

CARTA TRAMPA! CARTA TRAMPA!
Otro punto basura fue el drama de Penny. Verán, Penny es un personaje introducido en la primera temporada que...DESDE EL PRIMER MOMENTO SABES QUE ES UN ROBOT ¡ES UN HECHO NOTARIAMENTE OBVIO! Es tan evidente como darte cuenta que Alf es un extraterrestre o que Solid Snake está oculto abajo de esa absurda caja de carton. Penny se mueve como pinocho, tiene habilidades que evidentemente funcionan a base de mecánica y su nivel de sociabilidad es apenas un poco más alto que el de mi cepillo de dientes eléctrico. Sin embargo ¡Ruby se sorprende! Está bien que nuestra protagonista sea ingenua pero esto ya bordea el daño cerebral ¡Si hasta viene de una nación que utiliza robots en el ejército! ¿Qué más pruebas necesitas? ¿Acaso nunca leíste algo de Asimov?


Esto era tan obvio que no califica ni como spoiler
Definitivamente Ruby está en el podio de los peores detectives junto a Carlos Guzmán, el inspector Gadget, Mortadelo y Filemón ¿Exageró? Basta que les diga que a pesar de haber luchado cara a cara contra Cindel a plena luz del día, no se dio cuenta que ella se había infiltrado a su escuela solo porque usaba el uniforme escolar.

LOL
            No quiero extenderme mucho, pero les sugiero que se salten al cuarto episodio porque por fin nos dan lo que queremos ¡Hostias, tortas y puñetazos! Para empezar tenemos una ingeniosa y graciosa secuencia de Yang visitando el club de Junior (el pub que destroza en su tráiler Yellow, que pueden ver aquí.


Solo Jennifer Lawrence podría hacer el live action de ella.
                     Luego, el fallido intento de espionaje por parte de Blake culmina con una de las mejores escenas de pelea de la serie hasta ahora ¡Eso es lo que queremos! Miren no soy un adolescente de quince años pero evidentemente los mejores puntos de RWBY son: la banda sonora, las peleas y la química de los personajes. Si quieren ahondar otros aspectos, está bien pero ¡No nos priven de los mejores aspectos de la serie!


OIFMAOINFWAOFWA!
                 Lo mejor del enfrentamiento es que podemos ver a Yang en estado berserker. Algo tiene el estilo de lucha de Yang (kickboxing) que me encanta, en especial porque a medida que la intensidad del combate aumenta junto a su nivel de “furia” sus reflejos y fuerza aumentan drásticamente, dicha habilidad es confirmada por su hermana Ruby durante este episodio. La pelea es tan buena que incluso supera la batalla de Yang en el club de Junior (ver tráiler Yellow).

            En conclusión, tenemos dos episodios lentos y aburridos pero un cuarto episodio que podría decir que ha sido uno de los mejores de las dos temporadas hasta ahora y, no solo eso, oficialmente tras este episodio me enamore perdidamente de Yang ya que la forma en que la desarrollaron fue ¡Épicamente hilarante! ¡Viva Yang Xiao Long!


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