Posted by : Ignis Fatuus lunes, 11 de enero de 2016

¡Otakunautas! El otro día iba caminando junto a mi amigo Farfaramir cuando éste me confeso uno de sus peores traumas infantiles: La peor fiesta de cumpleaños a la que asistió, aquella en la que el festejado lo forzó a jugar a Medabots, horror, estamos hablando de casi 15 años atrás, no existían las consolas como podrán imaginarse, así que en realidad era uno de esos caóticos juegos infantiles en que cada participante inventa las reglas a conveniencia con parámetros mínimos de justificación en torno al universo de la serie. ¿Se imaginan el tormento de Farfaramir? Con suerte había visto Pokemon y Digimon, no tenía idea de esta serie y, francamente, la madurez mental del festejado estaba por debajo del promedio de su curso. Hice mención a esta anécdota, porque desde ese día, he estado recordando con mucho cariño esta simpática serie japonesa cuyos puntos positivos voy a comentar hoy.


La idea de la serie apunta a niños chicos, a sus fantasías. Imaginen si el regalo de moda de esta navidad para su sobrinito fuesen unos robots de combate con avanzada inteligencia artificial que disparan munición de verdad. Imaginen que existe una liga de medabots más importante que la de Futbol y League of Legends, tan grande que hasta el panadero español de la esquina tiene un medabot caracterizado de cocinero que dispara baguettes caseros. En su época, todos estabamos fascinados.

Cuando era pequeño, yo soñaba con tener un medabot, incluso parecía más divertido que capturar un pikachu por los siguientes motivos: No había que explorar el mundo –seamos honestos, todos sabíamos que ni cagando nuestros padres nos iban a dar permiso a los diez años para vivir del entrenamiento pokemon-, los medabots hablan español o el idioma que les configures (como un iphone), su armamento era mucho más dinámico, no te sentías tan culpable si le sacaban la chucha a tu medabot ni Greenpeace iba a venir a quitártelo por abuso de otro ser vivo, y por sobre todo, podías intercambiarle las partes.

He aquí una de las razones del porqué adoré tanto medabots. Antes de cada combate, tú tenías la posibilidad de cambiar todas las partes y armamento de tu medabot, solo limitado por la afinidad de la medalla (clase del robot, por ejemplo luchador o tirador), su experiencia, y bueno, tu billetera, ya que los medabots eran sumamente caros. Ver al protagonista cambiando estratégicamente las partes en cada episodio era muy interesante, además, casi siempre se apostaban partes por lo que cuando vencía a un rival divertido, en el futuro, uno tenía la esperanza de volver a ver una de sus partes en el cuerpo del protagonista.


Otro punto a favor eran los protagonistas. Ikki y Metabee, su medabot, eran muy carismáticos. Tenían química, una química de amigos que nunca vi de forma tan natural y potente en Digimon y Pokemon, especialmente en este último en que la relación es de mascota-dueño y no entre amigos. Así, uno va conociendo distintos dueños que tienen sus propios dramas con cada uno de los robots que va dinamizando la serie.

La animación de las batallas y el dibujo son muy buenos para haber pasado tanto tiempo y ha envejecido bien, ya que el estilo de dibujo es bien peculiar, diferenciándose un poco del promedio.
La música es increíble,no brillante pero una combinación interesante entre rock y ediciones que le dan un toque cibernético.

Esta dupla era mi favorita de la serie después de los protagonistas.
Finalmente, creo que uno de los puntos que más me llamaron la atención cuando chico era la posibilidad de la idea de medabots. Era muy verosímil, cada año esperaba que las peleas de robots se popularizasen tanto como en este show, pero sigue sin suceder. Son torneos de nicho de los cuales uno apenas puede encontrar información en internet, casi como si fuesen peleas de gallos. ¿Qué pasa con el ministerio de educación? No existe una forma mejor para que los niños se apasionen por la ciencia que acercarlos a ella de un modo tan lúdico como el de los medabots, ¿por qué no mejor les enseñamos a los niños a diseñar y construir robots que instruirlos en como patear una pelota hedionda de cuero? Son con estas cosas cuando se da cuenta que el sistema de las cúpulas chilenas e internacionales solo quieren mantener al pueblo atascado en el barro.

Ya terminando con esta serie, les recomiendo que vean las primeras temporadas hasta que termina el campeonato mundial contra el finalista de Kenia. Hasta ese momento es monstruosamente divertido. Después sigue unas tramas que tratan de inventarle a las medallas un nexo con la antigüedad que parece sacado de los peores episodios de Yu-gi-Oh!

Haciendo de réferi, el señor réferi (un chiste típico de la serie)
Por tanto, les recomiendo medabots, y ojala, incluso las nuevas generaciones vieran esta serie que es bien entretenida y podría motivar a quién sabe. Yo ahora volví a verla por nostalgia y estoy muy contento por lo bien que ha envejecido. Aquí les dejo toda laprimera temporada en youtube con muy buena calidad. 

Nota: A-

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